




Lo inevitable
El movimiento es el estado natural e inevitable.
linea de investigación y trabajo:
Escultura en gres modelado a mano, series únicas.
Formas de aves no realistas, que trascienden la representación para convertirse en figuras del tránsito.
Estética centrada en fragilidad, delicadeza y silencio, con ausencia de color.
Obras en estado de movimiento permanente: suspendidas, tensadas o avanzando.
Materialidad y forma dialogan para expresar adaptación, resistencia y transformación.
Se compone de una serie de esculturas en cerámica blanca con formas de aves no realistas. Las piezas habitan un territorio intermedio entre lo Orgánico y lo simbólico, donde el ave
deja de ser representación para convertirse en una figura del tránsito.
El título No hay forma de quedarse plantea la migración como una condición inevitable. El movimiento no aparece como elección ni como deseo, sino como una fuerza que empuja al cuerpo a desplazarse, a transformarse, a abandonar estados anteriores. Las aves encarnan
esta imposibilidad de permanecer: cuerpos que existen en función del viaje.
La migración opera como eje conceptual y se traslada al cuerpo humano, entendido como el primer territorio que se habita y, al mismo tiempo, el primero que se abandona. El viaje se
concibe como una experiencia corporal y existencial, donde el desplazamiento
ocurre en la materia, en la memoria y en la identidad.Las esculturas sugieren
cuerpos en estado de tránsito permanente: formas tensadas, suspendidas o en
avance, que evocan procesos de adaptación, desgaste y resistencia. No hay
destino ni punto de llegada; el movimiento es el estado natural.
El trabajo pone el foco en:
La corporalidad migrante: el cuerpo humano como primer territorio que se habita y al mismo tiempo se abandona.
El viaje como experiencia existencial: desplazamiento que ocurre en la materia, la memoria y la identidad.
La estética de la fragilidad y el silencio: piezas en gres modelado a mano, sin color, con formas tensadas, suspendidas o en avance, que expresan delicadeza y elegancia.
La exploración formal de lo simbólico: el ave se convierte en figura del tránsito, reflejando la naturaleza inevitable del cambio y el movimiento.
La línea de investigación continúa la búsqueda estética habitual de la artista, centrada en la materialidad y la economía del gesto, donde la ausencia de color potencia la presencia y la tensión de la forma.






